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Amados nuestros

MENSAJES DE LOS MAESTROS

No existe diferencia alguna entre nosotros y vosotros, en realidad todos somos uno en este gran e infinito Único-Verso que llamamos Universo. Existen por supuesto muchos universos paralelos pero todos se interconectan formando Uno Solo.

La sabiduría, que deviene del conocimiento y la experiencia del SER verdadero, se encuentra dentro de vosotros mismos. La única diferencia es el nivel de conciencia que tengamos del SER. En la medida que el ego vaya sumergiéndose en la consciencia del SER, seréis más sabios…eso es todo…no hay secretos ni mensajes mágicos que puedan “iluminarlos” ante cualquier decisión o situación. Ya os hemos dicho que sois dueños de vuestro propio destino, creadores de vuestro propio mundo, pero la mayoría de veces solo han oído, mas no han escuchado y menos aún han tratado de experimentarlo.

Sabemos que os preguntáis… ¿entonces porque estoy atravesando esta situación no deseada? Bueno, conscientemente, seguro que no tendréis respuestas, pero en el inconsciente se encuentran todas. En él se hallan escondidas emociones nocivas como la culpa, resentimientos, sensaciones de no valer por vosotros mismos, de abandono, y una larga e interminable lista de comportamientos

errados, como también de aciertos que dan como resultado el carácter por el cual tenéis la medida de vuestra felicidad.

Cuando una situación parezca no tener solución, es cuando más debéis internalizarlos y mirar hacia dentro. El primer paso consiste en perdonaros a vosotros mismos y liberarse, el segundo es sentir desde lo más profundo del alma y con sinceridad una certeza de “merecimiento” absoluto. Recordad siempre que sois hijos del Profundo Amor y “merecéis” lo más puro, la vida más plena, la salud perfecta y el amor incondicional. Desechad las ideas implantadas por otros en sus mentes. Desde ahora debéis ser libres y saber que sois “Hijos de Dios” merecedores de toda bendición.

Luego de realizar esta labor con sincero convencimiento en vuestras mentes y corazones, vivid a plenitud, como si ya hubieseis alcanzado el milagro o la situación que esperabais que se produzca. Las manos de Dios son vuestras mismas manos, vosotros sois portadores de milagros y vuestros hermanos también aportarán milagros a vuestras vidas. Nunca rechacéis una ofrenda, un agradecimiento, una palabra o acción de cariño o amor, como tampoco una experiencia no deseada, aunque sea dolorosa, porque Dios mismo os las envía a través de sus representantes en la Tierra y en el Cielo. Solo bajo estas pautas concretaréis vuestros anhelos y solucionaréis vuestros problemas.

La labor interior es solo responsabilidad vuestra, nada ni nadie puede realizarla por vosotros, cada ser es responsable de su propia evolución. Siempre recibiréis apoyo y protección, pero la responsabilidad es solo vuestra.

Es saludable que evitéis pensar demasiado, es decir, no deis vueltas innecesarias a las ideas negativas. Es más importante sentir que pensar. El pensar en exceso turba y confunde demasiado. Los pensamientos excesivos u obsesivos os envuelven en fantasías que no hacen más que seguir escondiendo vuestros propios temores y errores, alejándolos del verdadero propósito que debéis alcanzar: una vida feliz.

Si os habéis equivocado no importa, el pasado ya pasó, siempre hay tiempo para revertir las situaciones. Todo puede cambiar hasta en el último segundo con tan solo la comprensión y aceptación de que todo lo que nos sucede es importante para nuestra evolución, de la misma

manera que aceptar alguna ayuda no considerada antes debido a nuestra confusión o ante la creencia de que lo sabéis todo.

Tratad de tomar decisiones sabias y adecuadas a los conocimientos adquiridos. Desechen los fanatismos absurdos que provienen de las mentes ignorantes.

Nunca rechacéis por prejuicios ideas o métodos nuevos, simplemente observen, analicen, sientan con el corazón y dejen hablar a vuestra propia conciencia, luego podréis decidir qué es lo mejor para vosotros. Entiendan bien, para “vosotros mismos”, no para los demás, porque jamás se ha de decidir por el prójimo. Cada ser está unido a nosotros en conciencia y amor, pero es único, individual y sagrado. Sería un gran error desear que vivan o decidan como vosotros lo harían. Estos conceptos incluyen a los hijos y a la familia. La familia armoniosa está unida en una sola sinfonía, pero cada quien toca un instrumento diferente, y cada cual es importante e irremplazable.

Consideren estos consejos que con amor incondicional les ofrecemos, y aun así cuestiónenlos en su mente y sientan si sus corazones los aceptan, luego escuchen la parte más pura de vuestra conciencia. Si consideráis que os hemos dicho lo correcto, vividlo ya. Si, por el contrario, no os parece lo adecuado para ustedes, los Maestros os aman igualmente, porque nosotros no ponemos condiciones ni medidas. Los respetamos y los amamos demasiado para siquiera pretender obediencia o conductas que no nazcan del corazón, porque eso no tiene nada que ver con el amor.

Nosotros somos vosotros mismos y vosotros estáis dentro de nuestros corazones desde siempre, antes, ahora y por toda la eternidad…

LOS MAESTROS

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