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Hoy es momento

Hoy es momento de reunificar, de compartir, clarificar, afianzar, renovar y afirmar vuestros propósitos. Estos descansan en las decisiones diarias y en las actitudes que asumen. Los problemas que os rodean son aquellos que establecéis vosotros mismos con sus supuestas limitaciones.

Así como mirar al espejo para cuidar y arreglar vuestro cuerpo físico, se debe mirar en el espejo del alma para arreglar el espíritu y la mente.

La comunión mental es, primero con vosotros, la sintonía de preceptos fuertes y decididos. No pequeñas ni medianas promesas hacia vosotros, sólo decisiones fuertes y reconciliación con quienes les rodean. Vuestras responsabilidades no son excusa para tomar decisiones, ellas están sujetas a vuestro comportamiento como seres humanos cuyos valores conocen y no deben olvidar.

Los malestares físicos, volvemos a reiterar, no son sino emanaciones de un estado mental agobiado, enceguecido por pasiones y sentimientos escondidos. No son ni serán obstáculos, si empiezan reconociéndolos como parte de la experiencia de esta existencia.

Reordenen vuestros esquemas, expulsen de vuestra mente lo que más les duela en el fondo del corazón. Reconcíliense. Encuentren la paz en vosotros, en la meditación y en la oración, cualquiera que fuese vuestra creencia.

Busquen la naturaleza, a vuestros hermanos menores. Ellos absorben lo negativo de vuestros pensamientos y los transmutan, porque equilibran el entorno físico de las vibraciones más altas. Esa es su labor.

Edifiquen costumbres de amor compartiendo, pues es la única manera de recibir sin pedir. Si hacéis las cosas bien recibiréis las cosas bien. La ley de causa y efecto no puede ser transgredida, pero en esta era del DHARMA recibes más de lo que entregas si lo haces de corazón.

Evita las discusiones absurdas con personas necias, comprende que son vuestros hermanos que no saben lo que sabes y entiendes tú; y si se los explicaras tampoco entenderían. Sé consciente de ello y evitarás bajar a su estado vibratorio desarmonizándote.

Aprende a seguir la ley del ritmo en los latidos de tu corazón, en el canto de las aves, en el ir y venir de las olas, en la forma en que tu hijo te dice papá o mamá.

Recibe cada día con calor en tu corazón y antes de emprender la marca mira al cielo y decreta tu felicidad, pues aun con todos los problemas entenderás que los últimos peldaños de una gran escalera, siempre son los más difíciles de subir.

Bendice tus problemas, que estos son la señal de que algo grande viene para ti. No mires a la muerte con tristeza, sólo es un cambio más. Tampoco la mires con resignación porque cuando has encontrado tu meta en esta vida, tienes una oportunidad más para seguir. No lo olvidéis.

Este es un mensaje hacia tu interior, creemos que os hemos dado ciencia para entender más. También os debemos dar espíritu para fortalecer y crecer.

Reúnanse, armonicen, sincérense. El secreto para tu armonía esta en ver a los niños  y los pequeños hijos de vuestros hermanos menores, actuar.

Vuelvan a ser niños de vez en cuando.

Con amor divino,

OXALC

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